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viernes, 18 de agosto de 2017

El Grupo San Miguel, primeras viviendas de ‘tipo social’ de Nerja, y los inicios de la urbanización de El Tablazo





Grupo San Miguel (foto: José Padial Bobadilla, cortesía de la Asociación de Vecinos Las Protegidas)

Acabada la Guerra de España, uno de los principales problemas que tuvo que abordar el régimen franquista fue el de la reconstrucción del país que en gran medida sus integrantes habían contribuido a destruir y la edificación de viviendas. Unos días después de emitirse el último parte oficial de guerra, firmado por Francisco Franco el primero de abril de 1939, se promulgaba la Ley de 19 de abril de 1939, por la que se establecía un régimen de protección a la vivienda de renta reducida y se creaba el Instituto Nacional de la Vivienda (I.N.V.), dependiente del ministro de Organización y Acción Sindical, encargado de su aplicación. Hasta entonces había estado vigente una ley de casas baratas que databa del año 1911, pero al asumir el nuevo Estado la tarea de ordenación de las ciudades y la construcción de viviendas se hizo necesario elaborar un cuerpo legislativo de decretos y leyes que se inició con esta de 1939. En ella se establecía un régimen de protección a favor de entidades y particulares que construyeran “viviendas higiénicas de renta reducida” incluidas en proyectos del Instituto Nacional de la Vivienda, que se denominarían “viviendas protegidas”. Pero como el I.N.V. no era un organismo constructor, ya que sus funciones eran planificadoras y organizativas, se decidió establecer una entidad colaboradora de dicho instituto, la Obra Sindical del Hogar y de Arquitectura (O.S.H.A.), creada en diciembre de 1939 por la Delegación Nacional de Sindicatos de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. Esta organización, en principio solo de estudio y análisis, terminó convirtiéndose en una entidad constructora dos años después, en 1941, si bien su época de mayor actividad tuvo lugar a partir de 1954.


Simbología de la Delegación Nacional de Sindicatos de F.E.T y de las J.O.N.S. que figuró en el Grupo San Miguel (foto del autor)


Simbología de la Delegación Nacional de Sindicatos de F.E.T y de las J.O.N.S., uno de los ejemplares que aún se conservan en el Grupo San Miguel (foto del autor)

Durante los primeros años de actuación de la O.S.H.A. el ritmo de construcción fue insignificante, si se tiene en cuenta que el déficit de viviendas de España rondaba el millón y medio, primándose la construcción de la vivienda rural dentro del proyecto de revitalización agrícola propio de la autarquía económica del país. Será en la década de 1950 cuando el éxodo rural y la afluencia de inmigrantes a las ciudades hará necesario imprimir un ritmo mayor a la construcción de viviendas sociales, a la vez que se amortiguaba el paro, gracias al impulso de un sector, el inmobiliario, que proporcionaba un gran volumen de beneficios. En consecuencia, el gobierno procedió a elaborar un paquete de normas sobre protección de la vivienda de renta limitada, a la vez que daba paso al segundo Plan Nacional de la Vivienda, iniciado en 1955. Así, por el Decreto-ley de 14 de mayo de 1954 se encargaba al I.N.V. la ordenación de un plan de viviendas de ‘tipo social’ y se establecían las características que estas debían tener: una superficie máxima de 42 m2 y un coste de 25.000 pesetas, pudiendo ser promovidas por entidades sin ánimo de lucro, como los ayuntamientos, y encomendándose su construcción a la O.S.H.A. La Ley de 15 de julio de 1954 sobre protección de viviendas de renta limitada, seguida de su Reglamento de aplicación aprobado por el Decreto de 24 de junio de 1955, regulaba y clasificaba las viviendas protegidas de renta limitada (las había de distintas categorías, tamaño y coste) y, entre otras cosas, establecía fórmulas de crédito para su construcción, así como bonificaciones y exenciones tributarias. En aplicación de dicha ley y de su reglamento, se promulgó el Decreto de 1 de julio de 1955 por el que se autorizaba al I.N.V. a construir 550.000 viviendas en un plazo de cinco años, priorizándose la construcción en una serie de provincias, entre las que se encontraba la de Málaga; posteriormente, el Decreto de 9 de diciembre de 1955 encomendaba a la O.S.H.V. la construcción de 3.000 viviendas en Málaga y su provincia, de las que 2.000 serían en la capital y las 1.000 restantes en la provincia “de las denominadas de tipo social y destinadas exclusivamente a familias modestas”. Es en este contexto en el que debemos situar la construcción del primer grupo de viviendas protegidas de ‘tipo social’ en Nerja objeto de esta entrada, el Grupo San Miguel, levantado en El Tablazo.


Límites de Nerja hacia 1830, rotulados en color rojo sobre fotografía aérea del Vuelo Americano, año 1957


Desde su fundación en la década de 1630 en torno al castillo Bajo (actual Balcón de Europa), la moderna localidad de Nerja había crecido urbanísticamente a partir de una serie de vías que se extendían de forma radial desde aquella fortificación (Plaza de Cavanas y El Barrio, Granada, Pintada, Cristo y Carabeo, con sus nombres actuales), algunas de ellas conectadas entre sí por otras transversales. Durante la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del XX la expansión urbana se dirigió hacia el norte, alcanzando su límite máximo en la plaza situada frente al cementerio de San Miguel y la calle del mismo nombre, por donde transcurría un tramo de la carretera de Málaga a Almería; descartados tanto el norte como el sur, por ser zona marítima, y el oeste, donde se encontraban las fértiles tierras del pago del Chaparil, respetado todavía como zona agrícola, la única posibilidad de crecer se encontraba al este de la villa, donde se extendía un enorme pago perteneciente a sus propios: El Tablazo.


Carretera de Málaga a Almería a su paso por El Tablazo. A la derecha, el Tablazo de Abajo; obsérvese el conglomerado que formaba el suelo (foto: José Padial Bobadilla, cortesía de la Asociación de Vecinos Las Protegidas)

Era esta una extensión de terreno inculto cuyo suelo, formado por una costra calcárea o conglomerado cementado denominado ‘brecha mortadela’, conocido en Nerja con el nombre de ‘tablazo’ (de ahí el nombre de la zona), era impracticable para la agricultura, a menos que se cubriera con una cantidad suficiente de tierra apropiada para ello. El Tablazo estaba dividido en dos partes por la carretera de Málaga a Almería que lo atravesaba: el Tablazo de Arriba, al norte de la carretera y el Tablazo de Abajo, al sur de la misma. En 1945 El Tablazo se encontraba registrado incomprensiblemente a nombre del Estado en el catastro rústico de Nerja, por lo que “siendo de suma necesidad poderse disponer de esta parcela para la construcción de casas que sirvan de ampliación a la población”, el Ayuntamiento acordó solicitar al delegado de Hacienda la cesión de terrenos o la autorización para edificar cuantas casas fueran necesarias[1]. Diez años después, el Ayuntamiento había solventado el problema y el 1 de marzo de 1956 acordaba inscribir El Tablazo a su nombre en el Registro de la Propiedad de Torrox.


Fotografía aérea del Vuelo Americano, año 1957. Se puede ver la localidad de Nerja y a la derecha la gran extensión de El Tablazo, dividido en dos, el de Arriba y el de Abajo, por la carretera de Málaga a Almería


Entre octubre y noviembre de 1955 el Ayuntamiento de Nerja, a cuyos propios pertenecían los terrenos, decidió destinar El Tablazo a la edificación por medio de compraventa como ensanche del núcleo de población; se instruyó el expediente correspondiente para su enajenación, destinándose a ello una parcela de 10 ha segregada de otra mayor, valorada en 200.000 pesetas, “puesto que no sirve más que para edificar y es el ensanche natural de este pueblo”[2]. El área urbanizable iba a solucionar el problema de espacio edificable, dando cabida a dos tipos de construcciones: por un lado, a una serie de viviendas sociales protegidas que serían el núcleo a partir del cual se originó la barriada conocida con el nombre de Las Protegidas; por otro, se proporcionaba terreno a los promotores de urbanizaciones residenciales que al calor del turismo que empezaba a llenar la Costa del Sol (la Presidencia del Gobierno acababa de publicar el Estudio para la ordenación turística de la Costa del Sol) veían inmejorables oportunidades de negocio.


El 1 de marzo de 1956, el alcalde de Nerja, Antonio Millón Ramírez, se dirigía a la corporación municipal comunicándole

“…que todos tienen conocimiento del grupo de 50 viviendas ‘Tipo Social’ que tiene en proyecto la Obra Sindical del Hogar y de Arquitectura en este término municipal. Naturalmente habría que facilitar los terrenos apropiados para ello sin dilación alguna, por lo que sometía el caso a la Corporación para que deliberase sobre el mismo a fin de dar cima a cosa tan importante y necesaria. Deliberado ampliamente el particular y después de un detenido estudio se acordó ceder, de los terrenos propiedad del Ayuntamiento situados en el lugar denominado El Tablazo, la cantidad necesaria para el caso, ya que es infinitamente mayor, con lo que se da la facilidad propia para conseguir las construcciones tan precisas que se proyectan.”[3]

Con fecha 4 de junio de 1956, la O.S.H.A. aceptó la cesión, estimándose suficientes para la construcción de las cincuenta casas de ‘tipo social’ una extensión de 8.630,74 m2. Asimismo, el Ayuntamiento procedía a justificar cuantos extremos se le requerían, fijados por el Reglamento de Bienes Municipales vigente, como que la construcción redundaría en beneficio de los habitantes del pueblo; que la finca era objeto de desafección de todo uso y servicio público y de aprovechamiento comunal; que estaba inscrita como bienes de propios del Ayuntamiento en el Registro de la Propiedad de Torrox; y que El Tablazo no estaba sujeto a ningún plan de ordenación ni reforma urbana ni lo estaría en los siguientes diez años[4]. Además, la Corporación adquiría el compromiso de adjudicar las viviendas a los cincuenta vecinos que cumplieran los requisitos establecidos (en Nerja, que entonces tenía algo más de 7.000 habitantes, había muchos más con necesidades de vivienda), y se comprometía a sufragar las obras de urbanización del grupo y dotarlo de abastecimiento de agua y fluido eléctrico.


El Grupo San Miguel, a la derecha, y otras viviendas protegidas en El Tablazo (foto: Paisajes Españoles, cortesía de la Asociación de Vecinos Las Protegidas)


En enero de 1958 la O.S.H.A. anunciaba una nueva subasta o concurso restringido para la construcción de las viviendas, pues la primera había quedado desierta, y en abril el alcalde de Nerja y el delegado provincial de Sindicatos firmaban el convenio de urbanización del grupo al que, posteriormente, en agosto de 1961, una vez que estuvieron finalizadas las obras, hubo que añadir un convenio adicional, pues el coste real ascendió a 459.177,63 pesetas, superior en 100.000 pesetas al estimado inicialmente en el primer convenio. El Ayuntamiento debería devolver a la Organización Sindical de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., a través de la O.S.H.A., dicha cantidad, obtenida de un préstamo concedido a un interés del 4% anual, en un plazo de veinticinco años a contar desde el 1 de enero de 1962.


Placas cerámicas con el nombre del grupo San Miguel (foto del autor)


Una vez iniciadas las obras, en octubre de 1958 el pleno municipal aprobó la denominación de Grupo San Miguel para el grupo de las cincuenta viviendas en honor al patrono de la localidad[5]. En mayo de 1959, cuando aún proseguía la construcción, se designaron los nombres de las calles y la numeración de las casas, que serían los siguientes: calle Chile, números 1-3-5-7-9 y 11; calle Puerto Rico, números de la derecha 2-4-6 y 8, y números de la izquierda 1-3-5 y 7; calle Costa Rica, números de la derecha 2-4-6-8-10-12-14 y 16, y números de la izquierda 1-3-5 y 7; calle San Juan de la Argentina, números de la derecha 2-4-6 y 8, y números de la izquierda 1-3-5-7-9-11-13-15-17-19 y 21; y calle Barranquilla de Colombia, números 2-4-6-8-10-12-14-16 y 18[6]. El 10 de junio de 1959 la O.S.H.A. comunicaba al Ayuntamiento que procediera al suministro de agua y electricidad al Grupo San Miguel. Sin embargo, tanto la finalización de la urbanización del grupo como las acometidas de luz y agua no estuvieron finalizadas hasta 1961, llevándose a cabo la inauguración oficial y la bendición del grupo el día 15 de abril de dicho año. Las familias ocupantes de las nuevas viviendas debían pagar una cuota de amortización mensual de 105 pesetas durante veinte años, periodo a lo largo del cual estaban exentas de impuestos y tributos por vivienda. Las casas, de dos plantas y distribuidas en seis bloques de adosados, eran pequeñas y desde un primer momento sus ocupantes tuvieron que pedir licencia al Ayuntamiento para elevar las tapias de los patios y así conseguir más espacio, siéndoles concedida sin mayores problemas.


Acto de bendición por el párroco de El Salvador del Grupo San Miguel, celebrado el 15 de abril de 1961. En el centro, con gafas ahumadas, el alcalde de Nerja Antonio Millón Ramírez (foto: José Padial Bobadilla, cortesía de la Asociación de Vecinos Las Protegidas)


Vivienda del Grupo San Miguel en la actualidad (foto del autor)


Además del Grupo San Miguel, otras viviendas, tanto de renta limitada como de distinto tipo se construyeron en El Tablazo. Apenas comenzado el trámite para la construcción del grupo, en septiembre de 1957, Antonio Tapia Liñán, que había adquirido terrenos en El Tablazo, presentó el anteproyecto de una colonia residencial de construcciones unifamiliares aisladas que se levantaría unos años después. Ese mismo mes y año, se acordó levantar un plano de las viviendas que el Secretariado de Caridad del obispado de Málaga había construido en la zona, en terrenos pertenecientes a la parroquia de El Salvador, con objeto de permutarlos con otros de propiedad municipal para que pudiera seguir edificando. En noviembre de 1958, el Ayuntamiento acordaba solicitar la construcción de otras cincuenta viviendas de renta limitada en El Tablazo, para lo que se mostraba dispuesto a ceder el terreno necesario; no se hicieron de momento, pero en junio de 1964, aprovechando la visita a Nerja del entonces ministro de Vivienda, José María Sánchez Arjona, obtuvo de él el compromiso de atender la petición. En enero de 1961 la inmobiliaria INCOSA, S.A. de Torremolinos solicitaba terreno para construir un hotel, ofreciéndole el Ayuntamiento El Tablazo, a la vez que, más tarde, en noviembre, decidía “ofrecer a la iniciativa privada solares aptos para la construcción de chalets y edificios residenciales para fomento del turismo”[7]. En 1962 el arquitecto municipal, Luis Altuna Mendizábal, presenta el anteproyecto de construcción de veinticuatro viviendas subvencionadas que debían acoger a las familias que habitaban las casas de la playa de Calahonda y que iban a ser desplazadas al producirse la expropiación de las mismas, dentro del plan de ordenación del Balcón de Europa, Calahonda y el Salón; finalmente estas viviendas se construirían en el Campo de Vidrio. En diciembre del mismo año 1962 el Ayuntamiento cedía al Ministerio de Información y Turismo los terrenos situados al sur de El Tablazo, sobre los acantilados, para el Parador Nacional de Turismo de Nerja, inaugurado en 1965[8]. El Tablazo de Arriba, por su parte, sería urbanizado con viviendas, construcciones escolares, como el Colegio Libre Adoptado Nuestra Señora de las Angustias (hoy I.E.S. Sierra Almijara), el Campo Municipal de Deportes, etc., mientras la carretera de Málaga a Almería se convertía en la arteria que conducía a la Cueva de Nerja, descubierta (o explorada) en enero de 1959 y convertida en foco de atracción de visitantes y turistas, y en sus márgenes se instalaban diversos servicios, como la primera Oficina Municipal de Turismo o el Hotel Luna.


Único ejemplar de farola de pared, actualmente inutilizada, que queda de la iluminación primitiva del Grupo San Miguel (foto del autor)


Jícaras cerámicas para cables pertenecientes al primitivo tendido eléctrico del Grupo San Miguel (foto del autor)


Conforme la barriada de Las Protegidas iba formándose, como se ha dicho a partir del Grupo San Miguel, se consideró necesario equiparla con una parroquia que atendiera las necesidades espirituales de los vecinos. La nueva parroquia de San Miguel fue erigida por decreto de 30 de septiembre de 1974 del obispo de Málaga, Ramón Buxarrais Ventura, y al principio quedó instalada en locales provisionales al no estar construida la iglesia. El templo se construyó en un solar de 1.267 m2 de superficie cedido gratuitamente por el Ayuntamiento el 14 de junio de 1973. El edificio, de planta rectangular, fue proyectado por el arquitecto Bernardo Pozuelo Muñoz, pero a comienzos de 1977 aún no estaba terminado, por carecerse de fondos; el coste de la obra ascendía a 8.000.000 de pesetas, de los que el obispado y los feligreses habían logrado aportar algo más del 60%; el Ayuntamiento solicitó al Ministerio de Trabajo una subvención de paro obrero por la cantidad restante. La iglesia se pudo concluir y fue bendecida el 7 de octubre de 1977, cumpliéndose este año su cuadragésimo aniversario.



Iglesia de San Miguel. Arquitecto: Bernardo Pozuelo Muñoz, 1977 (foto del autor)


 Agradecimiento

A José Miguel Ortuño Rodríguez, presidente de la Asociación de Vecinos Las Protegidas, quien, paseando un día por su barriada, me reveló detalles de la misma para mí desconocidos.






[1] (A)rchivo (M)unicipal de (N)erja. Libro de Actas Municipales de 1945, acta del 15 de mayo.
[2] A.M.N. Libro de Actas Municipales de 1955, acta del 25 de noviembre.
[3] A.M.N. Libro de Actas Municipales de 1956, acta del 1 de marzo.
[4] Ibid., acta del 7 de julio.
[5] A.M.N. Libro de Actas Municipales de 1958, acta del 22 de octubre.
[6] A.M.N. Libro de Actas Municipales de 1959, acta del 6 de mayo.
[7] A.M.N. Libro de Actas Municipales de 1961, actas del 28 de enero y 22 de noviembre.
[8] A.M.N. Libro de Actas Municipales de 1962, actas del 15 de diciembre.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Por los caminos del agua: acequias, acueductos y atarjeas en Nerja y Maro





Acueducto del Águila, canal abierto (foto del autor)


Entre 1504 y 1505,  diecisiete años después de la conquista de su territorio por los Reyes Católicos, los habitantes moriscos de Nerja y de Maro lo abandonaron y huyeron al norte de África. Entre otras cosas dejaban unas tierras que tanto sus antepasados como ellos mismos habían cultivado con esmero, convirtiendo el secano en fértiles hazas de riego, gracias a la construcción de una extensa red de acequias por las que el agua fluía para dar vida a sus vegas. También dejaban unos cultivos que en su mayor parte habían sido introducidos por las generaciones que les precedieron y entre los que ocupaba un lugar principalísimo el del moral, cuyas hojas servían de alimento a los gusanos que producían seda, la principal riqueza de estas tierras, que los comerciantes italianos se encargaban de llevar hasta lejanos mercados de Europa.

Una vez que se produjo la huida, todas las tierras y propiedades de los moriscos pasaron a ser propiedad de la Corona de Castilla. En febrero de 1505 la reina Juana vendió Maro a su secretario Gaspar de Gricio, dándosele casi de inmediato posesión del lugar con todas sus “aguas estantes e manantes”[1]. En septiembre del mismo año la reina ordenó al concejo de Vélez-Málaga la repoblación de Nerja y aprobó el acuerdo que la ciudad había alcanzado con el regidor de la misma García de Guzmán para que desempeñara el cargo de alcaide. El primer documento conservado que Vélez-Málaga envió al nuevo alcaide otorgándole poder para la gobernación de Nerja data del día 4 de mayo de 1506 y en él se le daban instrucciones precisas acerca de la construcción y el mantenimiento de las acequias y de la organización de los riegos, prueba evidente de la importancia que se concedía a la conservación de los sistemas de cultivo dejados por los moriscos, que en cierta medida eran ajenos a los nuevos pobladores. El documento, que transcribimos modernizando la ortografía y añadiendo algunos signos de puntuación para su mejor comprensión, dice así:

“Nos, el concejo, justicias e regimiento de la noble ciudad de Vélez-Málaga, por la presente damos poder cumplido a vos, García de Guzmán, vecino de esta ciudad y alcaide de Nerja, para que en el dicho lugar podáis entender en las cosas tocantes a la buena gobernación del lugar; conviene a saber, para que cuando fueren menester sacar algunas acequias, mandéis a los vecinos que las saquen e les pongáis pena sobre ello, la cual nos, por la presente, les ponemos. E otrosí, para que no se tomen los unos a los otros el agua, sino que cada uno goce del tiempo que le pertenezca. E otrosí, para que si en las heredades anduvieren haciendo algunos daños, enviéis un peón a los prender, contando que el que recibiere el daño venga a lo pedir ante nos para que le hagamos justicia. E otrosí, para que podáis hacer las otras cosas que convengan e menester sean para que el lugar esté bien gobernado e no se hagan agravios unos a otros de lo tocante a la dicha agua. En cuatro de mayo de mil e quinientos e seis años. El bachiller Del Castillo [rubricado]. Jurado Pedro Vázquez [rubricado].  Pedro de Madrid [rubricado]. Juan de Santacruz, escribano público y del cabildo [rubricado].”[2]


Carta de poder del Concejo de Vélez-Málaga a García de Guzmán para la gobernación de Nerja, 4 de mayo de 1506. Archivo de la Real Chancillería de Granada, Leg. 3.058, pieza 1, s.f.


Desde entonces se puso especial cuidado en el cultivo del moral (véase la entrada dedicada al tema en este mismo blog) y, aunque durante parte del siglo XVI Nerja y Maro estuvieron despoblados, es cierto que, salvo en determinados periodos, nunca dejaron de cultivarse muchas de sus tierras por vecinos de otros lugares que se desplazaban a ellas ocasionalmente para trabajarlas.

La ciudad de Vélez-Málaga se vio obligada a repoblar Nerja en dos ocasiones, una en 1505 y otra en 1515, y, por tanto, a repartir tierras y casas entre los nuevos pobladores (la repoblación de Maro era competencia de su propietario, el secretario Gricio). Estos repartimientos quedaron consignados en el llamado Libro de los pliegos horadados, que no se conserva, aunque conocemos el nombre y extensión de muchas de las hazas, así como los de los pagos en que se encontraban y los propietarios moriscos que las poseyeron por traslados de dicho libro insertos en escrituras de venta de las tierras, en apeos y deslindes de las mismas y en documentación varia posterior. Hasta mediados del siglo XVI se empleaban en los documentos los nombres arábigos de los pagos de Nerja, cuya situación exacta desconocemos (actualmente el pago de Imaroga es el único que mantiene su nombre primitivo algo modificado), aunque poco a poco los nombres se castellanizaron, ya fuera por nueva denominación o por traducción del que tenían. Algunos de estos pagos tenían nombres como Abdafalí, Algofra, Alhalya, Almeliz, Andarcalquivir (Río Seco), Aymaroa (Imaroga), Aynimarda, Azucal, Borgemuza, Berxcanayar, Darfadeire, Fadinarroha, Guirelmy, Lauxiles, Macáber, Paunit, Tafadeya, Taheyla, Tarfadayr, etc[3].

Estos pagos eran regados, y en parte todavía lo son, por tres acequias, con distintos brazales y tornas, que tomaban sus aguas del río Chíllar; eran las llamadas Alta, de Enmedio, ambas situadas en la margen derecha del río, y Baja o del Pueblo, situada en la margen izquierda. Sin embargo, no todas las tierras de Nerja eran regadas con el agua de las acequias; había algunas a las que esta no llegaba que se regaban por medio de norias movidas por caballerías que extraían el agua de pozos. A partir de mediados del siglo XIX estas norias fueron desapareciendo conforme el Ayuntamiento iba dando autorización a sus propietarios para construir brazales conectados con cualquiera de las tres acequias.


Plano de acequias de Nerja. Ingeniero Carlos Werner Bolín, Málaga, 25 de octubre de 1932. Archivo Histórico Provincial de Málaga, Confederación Hidrográfica del Sur de España, Leg. 46.359-4. (En color blanco la acequia Alta, en negro la acequia de Enmedio y en verde la acequia del Pueblo)


Hasta que se constituyó la Comunidad de Regantes dispuesta por las leyes de aguas de 1866 y 1879 la gestión de las infraestructuras para el riego correspondió al Ayuntamiento, que nombraba un maestro alarife encargado de las acequias y atarjeas, cargo que correspondió primeramente a Antonio Cantarero y después a su hijo Francisco Cantarero Martín. A la Comunidad de regantes pertenecían todos los regantes y fabricantes que aprovechaban las aguas del río Chíllar y de los distintos manantiales, estableciéndose en sus estatutos un Sindicato de siete miembros encargado de la organización de los riegos y de las infraestructuras y un Jurado de riegos formado por tres regantes que dirimía las desavenencias que surgieran y las infracciones cometidas, imponiendo penalizaciones[4].


Cauce de la acequia de Enmedio a la altura del antiguo ingenio San Miguel (foto del autor)


En las ordenanzas de 1887 de la Comunidad de Regantes de Nerja se describían las acequias Alta y Baja que partían de sus propias presas en el curso medio del río (en realidad las dos partían de una acequia Madre o acequia Alta del Molino que se bifurcaba en dos, la Alta y la de Enmedio a la altura del antiguo molino harinero convertido durante un tiempo en ingenio San Miguel) y en ellas el agua fluía primeramente en dirección norte sur, para girar y surcar la vega de levante a poniente de manera sinuosa.  La acequia Alta terminaba en río Seco y de ella partían los brazales Repostero, Romeral, Voladera, Molinero, Requena, Cantera, Medio Pan, Algarrobillo, Cancharrales, Moleón, Puntal, Aurador y Cabrieles. La acequia de Enmedio moría en Macaca y sus brazales eran el de los Pinos Álamo, Cañaveral, Brazalillo, Junco, San Antona con su partidero, Parriza, Camino, Correo, los Arandas y Mancilla. La acequia del Pueblo aunque en principio se dirigía hacia el sur y el oeste, al entrar en el pago del Chaparil cambia de dirección para encaminarse a la playa de Burriana, en cuyo extremo oriental muere, transcurriendo bajo algunas de las calles de Nerja; sus brazales: de las Cuevas, Torrecilla con tres partideros, Alambique, Higuera con el del Golilla, Henchidero, Chorro, D. Eugenio, Teja, Carrillo, Gálvez y Martínez. Esta acequia proporcionaba el agua al pago del Chaparil a través de distintos brazales y también al lavadero público y a las fuentes públicas del pueblo. Las dos acequias de la margen derecha del río regaban 259 h 58 a 02 c y la de la margen izquierda 57 h 53 a 90 c, lo que hacía un total de 314 h 11 a 92 c.


Restos de la atarjea que conducía el agua al pago del Chaparil y a la fábrica azucarera San José (foto del autor)


Esta extensa red de canalizaciones, verdaderos caminos para el agua, constituía un sistema de distribución que necesitaba de construcciones especiales para salvar los desniveles del terreno por determinados puntos: las atarjeas o tajeas (canales pequeños de mampostería a nivel del suelo o sobre arcos para conducir el agua) y los acueductos. En Nerja se han conservado varias atarjeas, entre ellas cabe destacar la que conduce el agua al cerro de Arriba desde la acequia Alta por el tramo superior del camino del Cabañil, construida en mampostería revocada y ladrillo con un gran arco de medio punto, y también parte de la que conducía el agua a la fábrica azucarera San José, que data de la década de 1860 y de la que se conservan varios arcos que están empotrados en la base del parque Verano Azul.



Atarjea que conduce el agua de la acequia Alta al cerro de Arriba (foto del autor)


Asimismo, Maro conserva su propia red de acequias en la que destaca la acequia principal o acequia de Maro que toma sus aguas del nacimiento del río del mismo nombre. Es una acequia de origen medieval que, además de regar las tierras de su vega abasteció al ingenio de Maro desde su entrada en funcionamiento en 1586. La acequia se interrumpía al llegar al barranco de Maro, pero la construcción en este barranco del acueducto del Águila permitió prolongarla para regar las tierras del pago de Las Mercedes, también conocido como pago de Tetuán, adoptando en este último tramo el nombre de acequia de Las Mercedes. Esta acequia atraviesa la fábrica azucarera San Joaquín y proporcionó el agua para el funcionamiento de la misma hasta su paralización definitiva a comienzos de la década de 1930. La zona oriental de Maro, el pago de Tierras Nuevas, es regada también por una extensa acequia que se dirige hacia el este y tras rodear la torre de Maro finaliza en un punto próximo al arroyo de los Colmenarejos. En el Archivo Municipal de Nerja se conserva parte de la correspondencia mantenida en 1949 por el entones alcalde, José Cobos Ruiz, y el administrador de la Sociedad Azucarera Larios S.A. sobre la necesidad de construir esta acequia que regaría 400 marjales de tierra, tendría 3.250 m de longitud hasta la torre y un coste de 102.280 pesetas.

En Río de la Miel se conserva la acequia que, tomando las aguas de dicho río, se precipitaba sobre las tres voladeras del molino de papel que construyó Manuel Centurión en 1780 y proporcionaban el agua necesaria para la fabricación del papel, devolviendo el agua al río tras su paso por el molino.



Plano del Catastro de Nerja-Maro (polígonos 1-2), año 1911. Archivo Histórico Provincial de Málaga. La línea gruesa en color negro representa la acequia de Maro-Las Mercedes


Plano del catastro de Nerja-Maro (polígono 7), año 1970. Archivo Histórico Provincial de Málaga. La línea gruesa en color negro representa la acequia de Tierras Nuevas



Acequia de Las Mercedes a su paso por la fábrica San Joaquín (foto del autor)



Acequia del Molino de Papel en Río de la Miel (foto del autor)


En los límites oriental y occidental del pago de Las Mercedes se hallan las dos obras de ingeniería relacionadas con la conducción del agua para riego más importantes del término municipal de Nerja: el acueducto del Águila y el acueducto Tablazo.

El acueducto del Águila, al que hace unos años dedicamos una entrada en este mismo blog, fue construido a comienzos de la década de 1860 por el alarife Francisco Cantarero Martín a instancias de Joaquín Pérez del Pulgar para llevar el riego a las tierras del pago de las Mercedes, cultivadas de caña de azúcar; posteriormente, la fábrica San Joaquín, construida por Pérez del Pulgar en 1879, se benefició de la llegada del agua al pago a través de la acequia y el acueducto. El acueducto, del que se conserva un dibujo realizado por el propio Joaquín Pérez del Pulgar[5], es una magnífica obra de ingeniería que pertenece a la arquitectura industrial; mide unos 100 m de largo y 52 m de alto y tiene 36 arcos de medio punto peraltados, realizados en ladrillo, repartidos en cuatro niveles.  Por la parte superior discurren dos canales, uno central abierto y otro oculto, embutido en el pretil del lado sur. El canal mayor atraviesa un templete coronado por un airoso pináculo, mientras que la cara norte es la que presenta un aspecto más ornamentado, pues era la que quedaba a la vista, ya que antes de que se construyera la CN 340 el antiguo camino que iba a Almuñécar atravesaba el barranco por el norte del acueducto; así, el alzado norte se halla decorado con bolas sobre peanas de ladrillo y la cara norte tiene arcos ciegos de herradura polilobulados. En 2011 fue restaurado.



Joaquín Pérez del Pulgar, Acueducto del Águila. Dibujo, tinta y aguada sobre papel entelado, década de 1870. Madrid, Biblioteca Nacional de España, Dibujos 6261

El acueducto Tablazo, también llamado del Agua de Hierro, por el nombre de la fuente manantial de la que derivan sus aguas es el segundo en importancia y corre paralelo al antiguo camino de Burriana a Maro, en el lado derecho del barranco de Burriana, límite occidental del pago de Las Mercedes. Aunque no está documentado, debió ser construido en la última década del siglo XIX, presumiblemente por Rafael de Chaves y Manso, casado con María del Carmen Pérez del Pulgar y Blake, quien adquirió tierras al oeste del pago de Las Mercedes, agregándolas al mismo. Tiene unos 100 m de longitud y consta de veinticinco arcos de medio punto y está realizado en mampostería revocada y ladrillo. Presenta un mal estado de conservación.



Acueducto Tablazo o del Agua de Hierro. Vista general (foto del autor)


Acueducto Tablazo o del Agua de Hierro. Acequia (foto del autor)



Toda esta arquitectura del agua está al servicio de la agricultura, pero también estuvo durante siglos al servicio de la industria: ingenios y fábricas azucareras, molinos harineros, de aceite, de papel, fundiciones, etc., industrias todas ellas desaparecidas en Nerja y Maro, han utilizado el sistema hidráulico inicialmente creado para el regadío, de manera que ha sido durante siglos un elemento esencial en la configuración del territorio y el aprovechamiento económico de los recursos y su transformación. La arquitectura del agua, la arquitectura de la industria y los cultivos y sistemas de cultivo asociados a la industria, como fue el caso de la caña de azúcar, constituyen una tríada cuyos elementos son inseparables y han configurado paisajes que son paisajes de la producción y también auténticos paisajes culturales, como es el caso del pago de Las Mercedes. El mismo Plan Nacional de Patrimonio Industrial, aprobado en marzo de 2011 incluye entre los bienes de este patrimonio “los sistemas de redes industriales para el transporte del agua”, por lo que se entiende que, independientemente del valor histórico, cultural o económico que todo este conjunto de construcciones hidráulicas tenga, lo tiene también como elemento integrante del patrimonio industrial reconocido en la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía. En tanto que bienes del patrimonio industrial, pero también elementos integrantes de determinados paisajes culturales, debieran gozar de una protección efectiva de la que hoy en su mayor parte carecen.



Acueducto Tablazo o del Agua de Hierro. Detalle (foto del autor)





[1] (A)rchivo de la (R)eal (Ch)ancillería de (G)ranada, Leg. 1.621, pieza 1, sin foliar. Documento completo transcrito en CAPILLA LUQUE, F., La industria azucarera de Nerja y Maro (I). Los ingenios preindustriales, Vélez-Málaga, Libros de la Axarquía, 2016, págs. 197-199.
[2] A.R.Ch.G. Leg. 3.058, pieza 1, sin foliar.
[3] (A)rchivo (M)unicipal de (N)erja, Exxª en forma de sentencias de vista y revista a pedimento de D. Fernando de Aranda y consortes vecinos de la villa de la Puebla de Nerja del pleito que an seguido en esta corte con el fiscal de Su Magd y el Conzejo, Justizia y Rejimiento de la ciudad de Vélez Málaga sobre diferentes tierras, casas y […] en el campo de dicha villa. Granada, 19 de diciembre de 1747, leg. Histórico 2.
[4]A.M.N. Leg. Expedientes juzgados S. XIX.
[5] Biblioteca Nacional de España, Dibujos, 6261.